No me gusta decir mentiras. Tampoco que me las digan. Obvio.
Sí me gusta prometer. Y prometo. Mucho. Prometo por encima de mis posibilidades. No hay nada malo en ello. Las promesas son compromisos no firmados. Son propósitos de año nuevo fuera de fecha.
Prometemos mejorar, querer más y odiar menos. Unas veces se consigue, otras no.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Puedes formar parte de mi historia comentando. ¡Gracias!